Cada vez mas caro

Aunque el grupo de los furipaisas ( afortunadamente cada vez más pequeño pero de todas maneras muy agresivo) no les gusta que se hagan públicas las declaraciones de los funcionarios de EPM, ni las diferencias entre esos y el gobernador Luis Pérez en relación al proceso de Hidroituango, después de las afirmaciones  de William Giraldo Jiménez, vicepresidente de Proyectos de Energía de EPM sobre lo que han seguido descubriendo y lo que pretenden realizar para subsanar las fallas, no queda más remedio que pensar en que lo que hay necesidad de conseguir o construir en  Hidroituango está saliendo muy costoso, yo diría, demasiado caro.

Dice EPM que se forrarán en tubería metálica los ochos túneles de presión, de 160 metros de largo por 6.2 metros de diámetro y dos pulgadas de espesor.Pero además que la oquedad que se ha presentado entre los túneles 1 y 2 se llenará con la bobadita de 70 mil metros cúbicos  que no serán de tierra pisada como la represa,sino de concreto.

Según el vicepresidente de EPM, las preocupaciones han crecido por la llamada “filtración” que se presentó en uno de los túneles de carga y que al ser presentada en video por el noticiero CM& permitió a los televidentes colombianos entender que no se trataba de un chorrito. La solución,que parece que ya estaba pensada, es la que va resultando cara, elevando cada día más los costos finales del proyecto hasta finalmente acercarnos a lo que bajo ningún punto de vista ni los furipaisas ni la gran mayoría de antioqueños pensantes quieren oír: que va a resultar tan caro el kilovatio instalado en Hidroituango que no va a ser  el negocio que plantearon  ni la solución eléctrica para Colombia ¿ No irá siendo entonces hora de sopesar si vale la pena seguirle metiendo plata a un proyecto con tantos riesgos, tan elevados costos y tan particulares circunstancias geológicas y sociales ?

El Jodario Mayo 7 de 2019

No conozco a Francia Márquez, pero he leído mucho sobre ella y de su lucha por el respeto para su gente. Si conozco bien y hemos tenido diálogos inconclusos con Carlos Rosero, batallador insigne por el reconocimiento  de la normatividad oficial para que le cumplan a los negros de la Costa Pacífica sin tener que llegar a usar la violencia o retornar a los métodos esclavistas de sus antepasados. Ambos estaban el sábado en sus eternas conversaciones que pretenden poner fin al desorden que se vive en el Norte del Cauca  cuando quisieron matarlos. Eso indica que no es exageración pensar que hay un plan programado de seguir asesinando líderes sociales siguiendo el mismo esquema que usaron hace 70 años los pájaros en la violencia y hace 30 los del Das con la Unión Patriótica.

Ese mismo día, el presidente de la Andi le dice a Maria Isabel Rueda, con las discretas maneras cartageneras que todavía usa, que  el gobierno y el Congreso se equivocaron garrafalmente en cobrar los 4 pesos kilovatio porque existiendo los Fondos Fazni,  Faer, Foes y  Porne debería haberse sacado de allí la plata para refinanciar el despilfarro de Electricaribe y evitar cobrarle a todo el país un gasto costeño.

Y para completar, o mas bien para ponerle la cereza al pastel, los confidentes de fin de semana anuncian que el ministro de Vivienda Jonathan Malagón , que debió haber sido el ministro de Hacienda y no el nefasto Carrasquilla,  en un ataque de  claridad y sensatez aprovechó  la reunión del Consejo de Ministros y le dijo al presidente y a sus colegas que si el problema de la mala imagen del gobierno era el gabinete  desprestigiado, la mejor solución para Duque y para el país, era que  los ministros renunciaran. Todos, como con Francia o con la jineteada de los 4 pesos por kilovatio, callaron.¿Será que hay que apagar e irse porque  esto se jodió?.

La Visa

Los Estados Unidos siempre han considerado que Colombia es una finca donde ellos mandan y deciden desde Washington, que el presidente de la nación es su mayordomo, no el que los colombianos hemos elegido una y otra vez  para que nos gobierne. Los ejemplos de esa sumisión abundan en los últimos tiempos. Desde cuando nos arrebataron Panamá hasta cuando se convirtieron en los sostenedores de la guerra contra el narcotráfico y entonces  las fuerzas militares y de policía y los  magistrados, jueces y fiscales recibieron el apoyo económico para librarla, quedamos más que sometidos.

La extradición implantada para juzgar en los Estados Unidos a centenares de ciudadanos colombianos a quienes o daba miedo o resultaba imposible juzgar en territorio patrio, abrió las fauces del cocodrilo imperial y nulitó el espíritu de hacer justicia  entre colombianos y  para colombianos.

Ahora resulta que el embajador Witaker quiere ejercer presión sobre el Congreso de la República para que se aprueben las objeciones presidenciales a la justicia que, para bien o para mal, nos inventamos los colombianos buscando salir del atolladero de medio siglo de guerrilla. Pero como el embajador confundió el carácter de los congresistas encargados de la ponencia y los  invitó a desayunar para ajustarles las tuercas de la sumisión, uno de ellos, el señor Cárdenas, del partido de la U, salió a piconear lo que pretendía el embajador gringo.  La reacción del administrador de la colonia a nombre de Trump fue fulminante. Desinvitó  a los magistrados de la Constitucional que había convocado a una comida con los mismos fines y al congresista Cárdenas le suspendió la visa americana.

Si la necesidad de poseer visa no se hubiese convertido en un  mito imprescindible ,senadores y representantes deberían devolver su visado en la sesión de hoy,cuando de nuevo discuten las malhadadas objeciones.

Jenny

Nunca lo podré olvidar. Eramos muy niños pero fue demasiado impactante. Amparo Uribe Arango, la señorita Antioquia, que había sido elegida “Princesa del Mar” en el  reinado de Cartagena en 1949 se casó con Eduardo Sarmiento Lora, el hijo menor y el contemplado del rico del Centro de Valle. Como regalo de bodas le obsequió a su mujer un Cadillac convertible aguamarina, que solo veíamos en las películas cuando los manejaban los millonarios del Hudson. Amparo se paseaba en él por las calles de Tuluá, revestida de pava y  guantes blancos hasta los codos, un traje straple y un par de lunares, uno en la cara y otro en la espalda ,que nunca supimos si eran de verdad o se los pintaba para parecerse a Maria Félix.

Viendo por estos días a Jenny, la hija de Ambuila, el empleado de la DIAN de Buenaventura, que se daba lujos comparables en las calles de Miami montando un laborgini convertible, pienso en los límites de la vanidad femenina que nunca permite timbres de alarma cuando se sobrepasa. Amparo Uribe creyó que la pobresía  o las señoras de Tuluá no se iban a ofender. Jenny Ambuila estaba convencida que los gringos no vigilan cualquier gasto o consignación mayor a 10 mil dólares. La “reina del mar” no estuvo enterada que en Tuluá la detestaban por ostentosa y cuando Eduardo, gocetas y mujeriego la dejó, nadie osó defenderla o echarle la culpa al libidinoso heredero de los Sarmiento.

Por estos días es igual. Todos le echamos la culpa del desfase de Ambuila a la pretenciosa de Jenny, no a la picardía de su progenitor, que estuvo amparado siempre por la mafia  de la Dian y la Polfa, a los que nadie se atreve a tocar o tan siquiera a hurgar en sus procedimientos porque son una familia más numerosa y poderosa que los morochos Ambuila de Buenaventura y   no se dejará arrebatar los privilegios que el uniforme y  la osadía bien administrada les permite.

1989

Fue hace 30 años y el país  ya lo olvidó. Fue en 1989 cuando el Cartel de Medellin, el 4 de julio, mató al gobernador de Antioquia, y asesinó, el 18 de agosto, al coronel Franklin Quintero. Fue en 1989, el 15 de diciembre,  cuando agentes del estado (y quizás gringos) le dispararon desde un helicóptero a Gonzalo Rodríguez Gacha mientras huía por entre medio de una platanera en inmediaciones de Tolú. Fue en ese año de 1989, exactamente el 29 de mayo, cuando el M19 secuestra a Alvaro Gómez Hurtado. El mismo año, el 27 de noviembre, cuando vuelan el avión de Avianca con 107 personas a bordo a los pocos minutos de despegar de El Dorado. El mismo en el que, el 6 de diciembre, hacen estallar un bus bomba y vuelan el edificio del DAS sin matar a Maza Márquez, su director, pero si a más de 60 personas y destruyen 34 vehículos que circulaban por la zona y, en ese mismo año, dos semanas después cuando secuestran al hijo de Germán Montoya, secretario general de la presidencia de Barco.

Fue año cruento en donde se presentaron 389 atentados guerrilleros y el asesinato de decenas de jueces y magistrados y el secuestro de otro poco de ciudadanos más y las bombas contra El Espectador y Vanguardia Liberal. Pero al país apenas si se lo recuerdan porque fue en ese año también, el 18 de agosto, cuando asesinan a Galán en la plaza de Soacha y de vez en cuando sus antiguos partidarios hacen sonar clarines en la desmemoria nacional.

Tal vez eso pretende Maria Elvira Samper, galanista dolida, en un libro que está circulando por estos días, titulado 1989, donde hace pantalla en 246 páginas sobre  todas las víctimas de lo que ya la historia (pero ella no) llama la guerra de Pablo Escobar y su traquetería y donde apenas le gasta 34 páginas a un cuadro estadístico mes a mes para registrar las muertes, daños y voladuras de las guerrillas. Un libro galanista y desigual pero que todos los colombianos deberían tener en sus casas para evitar el olvido. Lo recomiendo.