La sentencia tan criticada por los años de cárcel, que tendría el Fiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, es poca, sin duda, pero tiene una justificación: cuando empiece a hablar va a salpicar algunas vacas sagradas que siempre fueron intocables.
Es de esperar, que el boxeador venezolano que actualmente agoniza en un hospital de Barranquilla, se recupere.  Lo que puede suceder es que quede lisiado de por vida.  El boxeo es un deporte brutal, y quienes lo practican tarde o temprano reciben su cuota de dolor, la vida les pasa su factura.
Es corriente encontrarse uno con exboxeadores, y casi siempre, reflejan algunas deficiencias físicas que les quedan después de sus retiros.  Eso se puede observar, cuando hablan, caminan, y cuando razonan.  Claro, que no se puede generalizar.
Como ejemplo, puedo recordar el interés que yo tenía de conocer a una de las figuras más importantes del boxeo, Ismael Laguna (panameño).  El difunto Pepe Molina, organizó un almuerzo para que yo pudiera charlar con él.  Fue fatal el encuentro, Laguna, hablaba muy lentamente, me recordaba los los long Play, cuando tenían escasa revolución, y Pepe me comentó “El campeón tiene una enfermedad, posterior a su retiro, en la cual hay meses que habla correctamente y otros donde su expresión se vuelve muy lenta, y a ti te tocó la segunda parte”.
Hoy en La Voz del Caribe, con Arturo y Yalil Donado, entrevistaremos a un grupo de venezolanos y regalaremos productos del Titi Vergara, para la diabetes.

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