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Farandula

Esta semana, la plataforma reveló que la adaptación literaria estrenada el 19 de mayo es ahora su producción con más visualizaciones.

El fenómeno juvenil de las novelas de Elle Kennedy finalmente llegó a la pantalla con Off Campus, la nueva apuesta de Prime Video que ya comenzó a viralizarse entre los fanáticos del romance universitario y las historias “enemies to lovers”.

La serie, basada en la popular saga Kiss Me, sigue a un grupo élite de jugadores de hockey sobre hielo de la Universidad de Briar mientras enfrentan romances intensos, amistades inseparables y los retos de crecer. La primera temporada se centra en la historia entre Hannah, una compositora reservada, y Garrett, la gran estrella del equipo.

En entrevista, los actores Jalen Thomas Brooks, Antonio Cipriano y Stephen Kalyn hablaron sobre sus personajes, el entrenamiento para las escenas de hockey y la química que construyeron como grupo.

¿Cómo describen a sus personajes Tucker, Logan y Dean?

Jalen Thomas Brooks explicó que Tucker funciona como el corazón emocional del grupo.

“Es el cuidador del equipo. Es como la mamá del grupo, el que cocina y mantiene unidos a todos. Hace que todos se sienten a cenar y también impulsa a sus amigos a divertirse. Pero al mismo tiempo es el más joven, el hermano menor que observa a Dean, Logan y Garrett para aprender cómo manejarse dentro y fuera del hielo”.

Por su parte, Antonio Cipriano considera que Logan representa una figura más paternal.

“Si Tucker es la mamá, Logan sería el papá del grupo. Siempre está arreglando cosas: destapando tuberías, reparando autos… es alguien muy confiable. Ama muchísimo a sus amigos y tiene una relación muy cercana con Garrett, aunque a veces siente que vive a su sombra. Durante la temporada veremos conflictos y malentendidos entre ellos”.

Mientras tanto, Stephen Kalyn definió a Dean como un personaje explosivo y encantador.

“Es como un petardo, un caballo salvaje. Si ve algo que le interesa, va corriendo detrás de ello sin pensar demasiado. Tiene mucha confianza, es encantador y también muy dulce en ciertos momentos. Yo lo describiría como un mago romántico con barba”.

¿Leyeron los libros para preparar a sus personajes?
Stephen Kalyn confesó que recurrió constantemente a las novelas durante el rodaje.

“En cuanto obtuve el papel compré el libro de inmediato. Lo llevaba conmigo todo el tiempo. Cuando tenía dudas sobre alguna escena, el libro se convertía en una especie de Biblia para mí”.

Antonio Cipriano reveló que leyó The Deal y The Mistake desde el proceso de audiciones.

“Eso me ayudó muchísimo a entender la dinámica entre los personajes. Ahora estoy leyendo The Score y estoy muy intrigado por todo lo que sucede. Los libros son increíbles”.

Jalen Thomas Brooks, en cambio, prefirió mantener cierta distancia con el material original para construir su propia versión de Tucker.

“Leí The Deal durante las audiciones, pero no quería tener ideas preconcebidas sobre Tucker. Sabía quién era en los libros, ese gigante gentil que todos aman, pero quise descubrir el camino del personaje dentro de la serie y no imitar algo desde el principio”.

¿Cómo equilibraron la fidelidad a los libros con aportar algo personal?
Stephen Kalyn explicó que tomó elementos de su propia experiencia jugando hockey.

“El libro fue una gran base, pero también quise incorporar mucho de mi vida y de mi personalidad. Siempre trato de poner algo de mí en cada personaje”.

Antonio Cipriano destacó el trabajo de los guionistas para expandir el universo de la saga.

“En los libros no siempre conocemos tanto sobre estos personajes porque las historias están narradas desde distintos puntos de vista. La serie permitió descubrir más sobre ellos y sobre cómo funcionan dentro del equipo”.

Además, aseguró que conectó especialmente con Logan por ser “el hijo de en medio”, igual que él en la vida real.

Por su parte, Brooks aseguró que su prioridad fue entender el corazón emocional de Tucker.

 

 

VENÍ CHARLEMOS Por Jimena Toro Torres

VENÍ CHARLEMOS
Por Jimena Toro Torres

Nos enseñaron que los zapatos que cambian vidas existen en los cuentos, como los de Cenicienta o los de Dorothy Gale en El mago de Oz. Zapatos que aparecen en el momento justo para transformar destinos. Pero la realidad, más silenciosa y más dura, nos ha demostrado que esos zapatos también existen fuera de la fantasía. Y que no llevan a castillos, sino a algo igual de valioso: un salón de clase.
Esta semana acompañé a la gobernadora Dilian Francisca a entregar zapatos escolares en instituciones públicas. Es una campaña que inició en 2016 y que, sin duda, es una de las más significativas y emotivas que he vivido. Ver cómo se transforman los rostros de niños y jóvenes al cambiar zapatos desgastados, a veces rotos, por unos nuevos, no solo conmueve: nos cambia la forma de entender la realidad social.
No es que no sepamos que existe la pobreza. Es que pocas veces nos detenemos a mirar cómo se vive, cómo se enfrenta y cómo, incluso en medio de tantas dificultades, hay quienes no renuncian a sus sueños.
Así comenzó todo.
En 2016, un joven estudiante se acercó a la gobernadora con una petición sencilla: no quería que le cambiaran su jornada escolar de la tarde. Al principio, parecía una solicitud más. Pero la verdad era otra.
El joven no podía asistir en la mañana porque no tenía zapatos para ir al colegio.
Cada día esperaba a que su hermano regresara de su jornada escolar al mediodía para prestárselos. Solo entonces podía salir a estudiar. No era falta de disciplina ni desinterés. Era la única forma de seguir adelante.
Ese par de zapatos compartidos sostenía mucho más que sus pasos: sostenía su sueño.
La historia no terminó ahí.
En el Valle del Cauca, ese momento se convirtió en acción. Porque hay historias que no pueden quedarse en la emoción: exigen respuesta. Así nació un programa que hoy llena de orgullo a toda una región. Miles de estudiantes reciben, al inicio de su año académico, dos pares de zapatos: uno de diario y otro para educación física.
Pero el impacto fue más profundo. La comunidad también fue protagonista. Hombres y mujeres aprendieron a coser y fabricar calzado, creando talleres que generan empleo y dignidad.
Hoy, miles de niños caminan distinto. No solo porque tienen zapatos, sino porque sienten que alguien creyó en ellos.
Y entonces entendemos algo esencial: cambiar una vida no siempre requiere magia. A veces, basta con un par de zapatos.

VENI CHARLEMOS Por Jimena Toro Torres

VENI CHARLEMOS
Por Jimena Toro Torres

Este 2026 el día internacional de la mujer coincide con la fecha electoral al congreso de la república y es un buen momento para recordar las luchas y conquistas de quienes nos antecedieron: desde quienes exigieron el derecho al voto hasta las que abrieron puertas en universidades y escenarios gubernamentales y políticos, porque ese reconocimiento enmarca lo que significa la sororidad, que no puede convertirse solo, en una palabra bonita y de moda para compartir en redes sociales; su significado debe ser una práctica cotidiana que exige coherencia.
No basta con repetirla cada vez que el calendario marca el 8 de marzo. La sororidad se demuestra en los gestos pequeños y en las decisiones grandes: cuando escuchamos sin juzgar, cuando recomendamos a otra mujer para un puesto, cuando defendemos su trabajo, cuando creemos en su historia, cuando rechazamos los ataques misóginos, esa hermandad consciente entre mujeres.
La verdadera sororidad implica escuchar sin juzgar y respaldar sin condiciones: un principio básico que debería unirnos más allá del nivel social, edad o profesión. Todas hemos enfrentado obstáculos, invisibilización o violencia en distintos grados, y eso es realmente lo que debería unirnos
Sin embargo, aunque el 8 de marzo se nos despierta a las mujeres ese sentimiento de unión, a lo largo de los días lo olvidamos, basta con ver las redes sociales y las criticas y juzgamientos constantes que encontramos en historias cotidianas:
“un hombre asesino a sus dos hijos en Brasil porque descubre la infidelidad de su esposa”, y todas salimos a criticar a la mujer infiel y no al desquiciado hombre que no midió sus actos, o la historia de TilTok, cuando un grupo de jóvenes que se identificaron como “mujeres de derecha” y expresaron ideas que muchos vieron como una minimización del feminismo y de la lucha histórica por los derechos de todas. En lugar de tejer puentes, el clip fue objeto de críticas, burlas e incluso ataques personales entre mujeres, que se atrevían a comentar en esas redes sociales desconociendo las luchas colectivas que lograron derechos laborales, políticos y sociales para todas
Y más reciente mente, en un reality de la televisión colombiana, donde una mujer es atacada verbalmente por afirmaciones que hace su esposo y las demás mujeres participantes se unen al misógino y las otras deciden no intervenir. Episodios como estos, no nos ayudan; más bien alimentan la misoginia y la división social que, en última instancia, debilitan nuestras propias causas.
Hoy quiero invitarlas a todas, a elegir no participar en ese juego, porque la verdadera sororidad está en celebrar los logros ajenos sin sentirlos como amenaza. En acompañar a otras mujeres en el error en lugar de exhibirlo. En comprender que el éxito de una abre camino para muchas más.
Si queremos un cambio real, debemos empezar por nosotras. Que nuestra voz no sea para señalar, sino para sostener. Que nuestras diferencias no sean motivo de distancia, sino de aprendizaje. La sororidad no es discurso: es acción diaria, valiente y consciente. Y cuando la vivimos de verdad, transforma no solo nuestras relaciones, sino también el mundo que habitamos. Este año las invito a celebrar con menos flores y más sororidad. Feliz Día Internacional de la Mujer

Vení Charlemos Por Jimena Toro Torres

Vení Charlemos
Por Jimena Toro Torres

Quiero empezar mi primera columna del 2026 con esta pregunta: ¿Que tanto crees en ti?
Cada inicio de año llega cargado de sueños, ilusiones, esperanzas y metas por cumplir. Algunas se quedan en el camino; otras prosperan y se convierten en logros que transforman nuestra vida. Hace algunos años, alguien me habló del mapa de los sueños y de la importancia de realizar este ejercicio para enfocar nuestros propósitos anuales. No se trata solo de planear, sino de atrevernos a visualizar en el presente aquello que deseamos construir. Hoy quiero compartir esta enseñanza porque estoy convencida de que, cuando tenemos claro lo que queremos y nos enfocamos con fe y actitud positiva, las posibilidades se multiplican. El poder de la mente es infinito y, cuando lo descubrimos, nuestra vida cambia: dejamos de ser espectadores y nos convertimos en co-creadores de nuestro futuro.

Hace unos días escribí en mis redes sociales un mensaje que conectó profundamente con muchas personas. Hablaba de la importancia de autovalorarnos, de creer que somos capaces sin importar lo que otros piensen, de mirarnos al espejo cada mañana y reafirmarnos con palabras de amor. Porque, muchas veces, somos nosotros mismos quienes nos juzgamos con mayor dureza, quienes maltratamos nuestro ego y nos autosaboteamos. Tal vez ese debería ser uno de los primeros propósitos del 2026: perdonarnos, valorarnos y tratarnos con la misma compasión que ofrecemos a los demás.

A través de los encuentros de “Vení Charlemos”, que realizo desde hace dos años, he conocido personas extraordinarias: creativas, comprometidas, generadoras de empleo, que hacen grandes cosas por ellos y por otros. Sin embargo, también he visto cómo muchos no alcanzan a dimensionar lo valiosos que son ni el impacto real de sus acciones. Esa falta de autovaloración termina convirtiéndose en una barrera silenciosa para su crecimiento.

Por eso hoy quiero invitarte a detenerte, a mirarte con honestidad y gratitud. Construye tu propio mapa de los sueños. Empieza haciendo una lista de todo lo que sí lograste el año que terminó, incluso aquello que te pareció pequeño. Reconoce tus avances, celebra tus victorias y agradécete el camino recorrido. Elige creer en ti. Porque cuando nos valoramos, cuando nos reafirmamos y actuamos desde esa convicción, no solo transformamos nuestra vida: también inspiramos a otros a hacer lo mismo. Hoy es el momento de empezar.

Vení Charlemos Por Jimena Toro Torres

Vení Charlemos

Por Jimena Toro Torres

La Navidad llega cada año como una pausa necesaria. No es solo el cierre de un calendario, es una invitación a detenernos, a reflexionar y a hacer balances sinceros sobre lo vivido. Es el momento de reconocer lo bueno que hicimos, lo que dimos con amor, pero también de aceptar aquello que quedó pendiente y que nos invita a hacerlo mejor cuando inicia un nuevo año.

En mi vida, esta celebración tiene raíces profundas. Mi mamá y mi papá nos enseñaron a disfrutar la Navidad desde el compartir con familia y amigos. Nos inculcaron el valor de reunirnos y de cuidar los lazos que nos unen. Cada día de novena es un motivo para reencontrarnos, para conversar, reír y recordar. La Navidad huele a familia, y ese aroma me recuerda a mis padres y a mis abuelos, a sus tradiciones, a sus gestos sencillos y a su forma amorosa de celebrar.

Desde hace varios años, la Navidad también tiene para mí un profundo sentido social. Cada año realizo una campaña para entregar regalos, y este 2025 fue en Buenaventura. Más que un obsequio, lo que realmente importa es ver cómo la solidaridad se impregna en las personas, cómo muchas y muchos quieren dar a otros lo que tienen. Me emociona ver la sonrisa de los niños y las niñas al recibir un juguete, y la gratitud de sus madres, que muy seguramente no tenían cómo comprarlo.

La navidad es mágica, pero no es la fecha la que produce la magia, la crean las personas que amamos y con quienes compartimos. La Navidad vive en los encuentros, no en el calendario.

En esta época veo cómo la gente se vuelve más generosa: en los semáforos, en los barrios, en los pequeños gestos cotidianos. La Navidad despierta algo profundo, una necesidad de ayudar, de tender la mano, de mirar al otro con más humanidad.

Guardo recuerdos que no se borran. En una ocasión, durante una campaña en el sector del Calvario, un barrio históricamente golpeado de Cali, una señora de cerca de 80 años, humilde, pero con un corazón inmenso, se acercó para regalarme unas sandalias y pedirme que se las diera a alguien que las necesitara. Ese gesto me enseñó que la verdadera riqueza está en compartir.

La Navidad también es un tiempo de sensibilidad. Extrañamos más a quienes ya no nos acompañan, a esos seres queridos cuya ausencia se siente con más fuerza. Aun así, su recuerdo nos impulsa a amar mejor. Amo la Navidad, amo compartir un alimento, amo la alegría que irradia. Conservar esta tradición, tan propia de nuestro país y de nuestra gente, es mantener viva la memoria, la familia y la solidaridad.

Farandula

Gerly Hassam Gómez Parra, conocido artísticamente como Hassam, ha sido hospitalizado de urgencia en las últimas horas, generando una gran inquietud entre sus seguidores. Su equipo de prensa emitió un comunicado como respuesta a varios rumores que rondaban por las redes.

varios seguidores se comenzaron a cuestionar sobre los motivos por los cuales el exintegrante de Sábados Felices no estaba junto a sus compañeras Johana Velandia y Valentina Taguado.

Para responder a la preocupación de los televidentes, el equipo de representación del artista informó que Hassam se encuentra actualmente hospitalizado y recibiendo atención médica especializada.

Según el comunicado difundido a través de sus redes sociales, el humorista está siendo monitoreado por un equipo profesional, el cual ha reportado una evolución positiva. El mismo comediante compartió una imagen en sus historias de Instagram donde se veía una habitación de clínica, acompañada del mensaje: “Hey, seguimos vivos”.

“Agradecemos profundamente las muestras de cariño, apoyo y mensajes de solidaridad que ha recibido en las últimas horas”, dice el comunicado compartido en las redes del artista en donde también se solicita respeto por la privacidad del humorista y su familia.

El historial médico de Hassam
La hospitalización de Hassam ha generado especial resonancia entre sus admiradores debido a sus desafíos de salud previos. En 2019, Hassam compartió públicamente que le fue diagnosticado mieloma múltiple, un tipo de cáncer que afecta las células plasmáticas (glóbulos blancos) que se encuentran en la médula ósea y son esenciales para el sistema inmunitario.

Tras enfrentar un extenso y agresivo tratamiento, que incluyó más de 20 sesiones de quimioterapia y un trasplante de médula, logró estabilizar su salud. Recientemente, el comediante bogotano había confesado que, como resultado del agresivo tratamiento, actualmente padece de artrosis postquimio.

La artrosis se define como “una enfermedad reumática que lesiona el cartílago articular produciendo dolor, hinchazón, rigidez e incapacidad funcional”, según el portal Inforeuma.

Para combatir este diagnóstico, Hassam se ha dedicado a ejercitarse para fortalecer sus músculos y evitar problemas futuros, aunque en casos graves de esta condición se debe recurrir a la cirugía.

El humorista ha usado lo padecido en los últimos años en sus rutinas cómicas, utilizando su humor como motor de superación. Con la creación de personajes como Rogelio Pataquiva y Próculo Rico, el bogotano ha mantenido una presencia constante en la escena colombiana por más de veinte años.