DESDE MI TRINCHERA

POR ADOLFO LEON OLIVEROS TASCON

POBREZA Y MUERTE NO SON DESTINOS INEVITABLES

Desde siempre algunos sectores minoritarios de la población plantean, sin argumento científico, que la pobreza es virtud para que la gente se resigne a padecerla sin chistar, lo mismo afirman frente al hecho del deceso, indicando que este llega el día en que se está planillado, y que no vale esfuerzo alguno para postergarla, desde luego que son frases que responden a una ideología predeterminada para justificar los permanentes abusos y actos de corrupción de la clase dirigente que transitoriamente administra los recursos públicos.

Empezando por la penuria, escases de recursos, hambre, es claro que en cualquiera de esos estados ningún ser humano experimenta placer y mucho menos felicidad, por el contrario, el espíritu se llena de rabia, resentimientos, odios, que nada tienen que ver con bondad o estados celestiales. En la actualidad se ha demostrado por parte de los órganos de control que anualmente los gobernantes se roban 50 billones de pesos del erario, suma de dinero que alcanzaría para sacar de la marginalidad a todos los colombianos.

El segundo asunto es el fallecimiento, que biológicamente es imparable, nacemos, nos reproducimos y morimos, es lo que nos enseñan desde la escuela, el tiempo de morir es otra cosa, hoy con la tecnología y los grandes avances en la medicina es posible retrasar el momento de la partida, existen tratamientos para enfermedades catastróficas, e inclusive en casos como en la actual pandemia podrían evitarse tantas muertes si tuviéramos un sistema público de salud que permitiera realizar las pruebas del covid para rastrear los contagios, contar con suficientes camas UCIS con insumos y personal que evitara la selección aleatoria de pacientes para que médicos no tuvieran que elegir quien vive y quien muere.

Resulta que en nuestra patria se incluyen en el presupuesto de la nación y de los entes territoriales más de 50 billones al año que no se ven reflejados ni en atención eficiente ni en infraestructura, esto sin mencionar que las EPS que administran el régimen contributivo disponen de varios billones de pesos que aportan empleadores y trabajadores que se pierden por pésimos manejos.

En conclusión, si se ataca de raíz la corrupción, la muerte y la miseria no son necesariamente circunstancias preestablecidas con modo, tiempo y lugar, se puede aplazar la primera y eliminar la segunda.

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