
Vení Charlemos
Por: Jimena Toro Torres
¿Y si viviéramos siempre en modo Selección?
Hay momentos en los que Colombia parece olvidarse de todo. Ocurre cuando juega la Selección. Las calles se vacían, las reuniones se adelantan, los celulares se silencian y, por noventa minutos, millones de personas comparten una misma ilusión.
Mientras muchos siguen el balón con la mirada, yo prefiero observar a la gente. Veo familias reunidas, vecinos que apenas se saludaban abrazándose después de un gol, niños con la camiseta amarilla soñando con algún día representar al país y adultos que, por un instante, dejan a un lado las preocupaciones para creer que todo es posible.
En esos momentos sucede algo extraordinario: desaparecen las diferencias. Poco importa de dónde venimos, en qué creemos, cuál es nuestra profesión o nuestra posición política. Todos alentamos el mismo escudo y celebramos el mismo sueño.
Entonces me hago una pregunta que no deja de rondar mi cabeza: ¿por qué esa unión solo aparece cuando rueda un balón?
Porque, si somos sinceros, la mayoría de los colombianos compartimos los mismos anhelos. Queremos una educación que abra puertas, oportunidades para trabajar y emprender, barrios seguros, instituciones que respondan, familias tranquilas y un país donde nuestros hijos puedan crecer con esperanza.
Al final, todos queremos ganar el mismo partido.
El fútbol nos recuerda que ningún encuentro se gana solo. Detrás de cada victoria hay disciplina, confianza, trabajo en equipo y personas que entienden que cada esfuerzo cuenta. Lo mismo ocurre con un país. Colombia necesita ciudadanos que participen, líderes que inspiren, servidores públicos comprometidos, empresarios que generen oportunidades, docentes que formen, jóvenes que crean y comunidades que decidan caminar juntas.
Quizás el verdadero triunfo no sea levantar una copa, sino descubrir que también podemos construir un país cuando dejamos de jugar unos contra otros.
Hoy, en medio de tantas noticias que nos dividen, la Selección nos ofrece una valiosa lección: sí podemos estar unidos. Sí podemos creer. Sí podemos avanzar hacia un mismo objetivo.
Tal vez el reto no es que la Selección nos una…el reto es no olvidarlo cuando se apague el televisor.
Porque, si lleváramos ese espíritu de equipo a nuestras calles, escuelas, empresas, instituciones y hogares, Colombia tendría muchas más razones para celebrar que un gol.
Y ahora la pregunta es para usted: ¿qué haría, desde su lugar, para que Colombia viviera todos los días en «modo Selección»?
La conversación apenas comienza. Los leo.















