El periodista de Blu Radio, Felipe Zuleta Lleras, compartió en Los Informantes de Caracol Televisión varios detalles de su vida privada al hablar sobre…
El periodista de Blu Radio, Felipe Zuleta Lleras, compartió en Los Informantes de Caracol Televisión varios detalles de su vida privada al hablar sobre cómo es ser un padre gay y el difícil momento que afrontó durante la separación de su esposa Juanita Castro, con quien compartió gran parte de su vida y de quien se divorció luego de enamorarse de un hombre; “Fue el día que más lloré en mi vida”, aseguró.
“Usted tiene dos posibilidades cuando eso le pasa: O asume el tema y sale del closet, como yo que no salí del clóset, sino que lo destrocé; o tiene una vida doble, como la llevan miles de hombres casados en Colombia”, añadió Zuleta.
Judas no fue quien vendió a Jesús, sino un discípulo privilegiado, según un papiro de hace 17 siglos
Judas no fue el traidor que vendió a Jesús por unas monedas, sino el discípulo privilegiado al que encarga la misión más difícil, sacrificarlo, según un documento llamado el ‘Evangelio de Judas’ que dio a conocer hoy la organización National Geographic. Se trata de un papiro de 26 páginas encontrado en Egipto en 1978 y que ha rodado desde entonces por los círculos de anticuarios, pero cuyo contenido y edad se desconocían.
Según esta organización, los análisis de carbono 14, la tinta, el estilo de escritura y el contenido han hecho llegar a la conclusión de que se trata de un texto escrito alrededor del año 300. Terry Garcia, vicepresidente ejecutivo de National Geographic, calificó el documento en una rueda de prensa como uno de los tres textos antiguos más importantes descubiertos en el último siglo, junto con los manuscritos del Mar Muerto y los de Nag Hammadi (Egipto).
El libro comienza así:
«El relato secreto de la revelación que Jesús hizo en conversaciones con Judas Iscariote durante una semana antes de que celebrasen la Pascua». En él se pinta a Judas como «el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús», según George Wurst, profesor de la Universidad de Augsburg, en Alemania. No lo traicionó, «sino sólo hizo lo que Jesús le pidió», afirmó Craig Evans, profesor de Nuevo Testamento de Acadia Divinity College, en Canadá. El texto se encuadra en la tradición de los cristianos gnósticos, que enfatizaban la importancia del conocimiento: gnosis, en griego. Por ello, Judas, al entregar a Jesús a la muerte, facilita su salida del cuerpo y la liberación de la divinidad que llevaba dentro, según explicó Wurst. No es la primera vez que se ha lanzado la hipótesis de que Judas actuó por indicación de su maestro al venderlo con un beso, como refleja la película «La última tentación de Cristo». Sin embargo, se trata del primer documento antiguo que defiende esta visión. ¿Es plausible lo que dice? Evans recuerda que en dos ocasiones Jesús pidió cosas en privado a dos de sus discípulos, según el Nuevo Testamento, y se pregunta si su entrega a las autoridades judías por parte de Judas no sería una tercera. «Es posible que el Evangelio de Judas fuera preservado en la memoria y que los otros discípulos no lo supieran», dijo. Elaine Pagels, profesora de la Universidad de Princeton (EEUU), destaca que los cuatro Evangelios aceptados por el canon cristiano relatan los actos públicos de Jesús, pero no conversaciones privadas. El padre Donald Senior, presidente de la Unión Católica de Teología de EEUU, dijo que este texto no se ancla en ninguna tradición histórica. A su juicio, usa los personajes de los libros canónicos, pero «es una expresión de una teología específica», la gnóstica, en su concepción del cuerpo humano y la creación, que son muy diferentes a la de los Evangelios aceptados por la Iglesia Católica. Quién lo escribió es otro misterio. En ningún lugar se dice que fuera Judas, pero eso no debería hacer dudar de su veracidad, pues la autoría de los Evangelios del Nuevo Testamento tampoco está asegurada. «La mayoría de los textos son escritos en nombre de alguien más famoso», como lo es un discípulo de Jesús, según Marvin Meyer, profesor de la Universidad Chapman, en California. Pocos hay tan famosos como Judas.www.20minutos.es
Todo empieza y a la larga viene el fin. Me produjo enorme nostalgia el enterarme que el apartahotel Davega fue vendido. Allí pase 8 años formidables de mi vida aquí en Barranquilla. Algo mas. Fue el inicio de mi vinculación con esta tierra bella alegre y grata.
Durante mi estadía en el Davega la familia Davega eran prácticamente mis allegados más cercanos llegue a quererlos, apreciarlos y siempre estarán en mis mejores recuerdos.
Si la habitación mía en el Davega tuviera la facultad de hablar seguramente lo que se escucharía sería un novelón de muchas emociones producto de la juventud, poder y popularidad. Fueron tiempos de vida muy intensa.
Eduardo Vega quien falleció prematuramente era una especie de consejero, siquiatra y mi pana en todo lo que me ocurriera, tenía un gran sentido de ver la vida un sabio natural.
Otro miembro de la familia del Davega Rafaelito como me alegra que ahora sea independiente y millonario. Nunca fue valorado en lo que realmente vale. Una de las personas más inteligentes que yo he conocido.
En mi paso por el Davega compartí con mucha gente: El Puma, El Comandante Uno, Navarro Wolf, Pardo Llada, Mario Gareña, la Cicciolina, Chirstopher, Regina 11,Maribel Moreno, el medico chino, y muchos más.
La actriz, modelo y presentadora Amparo Grisales estuvo como invitada en el programa La Tele Letal, en donde habló de varios temas de su vida personal, entre ellos el consumo de marihuana.
Aunque muchos no lo sabían, Grisales acepta públicamente que consume marihuana, aclarando que es en pequeñas cantidades.
“Un bareto me dura toda la semana, es por la noche, relajadita, 2 ploncitos”, explicó en esa parte de la entrevista, tema que puede ver completo en el minuto 35:29.
Además, hizo un llamado a los gobernantes a que evalúen la posibilidad de legalizarla, poniendo como ejemplo varios países y ciudades del mundo en donde es permitida y se convirtió en una importante fuente de ingresos.
“La marihuana no es una droga, en los países avanzados ya es un renglón en la economía. Tenemos las mejores plantaciones y la mejor tierra para plantarla”, finalizó. CANAL UNO
Fernando Vallejo vuelve a la carga con una poderosa diatriba contra la clase política colombiana y lo que sucede en el mundo.
MEMORIAS DE UN HIJUEPUTA
El memorialista loco de este libro sostiene que la democracia es el pernicioso sistema electoral de unos corruptos que van tras el botín del poder, pero que le permite por lo menos al ciudadano escoger entre el malo y el peor; que las patrias solo traen guerras; que las religiones han impedido el surgimiento de la moral y que por eso siguen existiendo los mataderos y nos seguimos comiendo a los animales; y que entre patrias y religiones han logrado que hoy por hoy estemos en un mundo embotellado y atestado pero eso sí, muy bien cimentado: sobre un arsenal nuclear. Tesis que el lector sensato rechazará como despropósitos, pero que le harán gracia dada la forma tan disparatada en que se han planteado.
Convertido en el más poderoso señor del país por un golpe militar que lo catapulta al mando supremo, le rebaja una buena parte de su población con una serie de happenings, como él los llama, dirigidos al fin que él considera el más noble: liberar a su patria, la empecinada Colombia, de sí misma.
De las memorias que escribió al abandonar el poder por su propia voluntad y cansancio, no quedó más que un legajo de papeluchos inconexos que le dejó a su sobrina, una editora de libros pornográficos y libertarios que medio los ordenó y les puso título.
EL REGRESO DE FERNANDO
Todo lo dejó a medias en Colombia. En los sesenta estudió en universidades de Medellín y Bogotá, estuvo en fiestas pasadas por aguardiente y marihuana. Vagabundeó hasta que se dio cuenta de que quería hacer cine. En 1965 estudió cine en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, tenía 22 años. “En cuanto al Centro Experimental, no sirve, desde el primer día lo vi. Alumnos y profesores allí son unos sabios necios, unos intelectuales, intellettuali, palabra inocente del latín que Italia pervirtió aplicándola a esa raza maldita”, escribió en Los caminos a Roma. Y más adelante: “El cine, creo yo, se aprende viéndolo hacer; si la vida no le da a uno esa oportunidad, pues lo aprende uno solo, a la diabla, haciéndolo”. Después de dejar el Centro Experimental volvió a Colombia.
El 1 de marzo de 2018 Fernando Vallejo volvió a Colombia después de cuarenta y siete años de vivir en México.
Volvió como el gran escritor colombiano vivo. “Quítale el vivo, que yo ya casi me muero”, me dijo, acompañado de su perra Brusca, con dos maletas y enfermo de los ojos. Vallejo y Brusca en el aeropuerto El Dorado, de Bogotá, solos como un barco encallado en una playa arrasada por un terremoto, llegados de regreso a su país por causa de una muerte. Aterrizó en Bogotá y luego tomó un carro que lo llevó a Medellín, donde a diez horas de camino estaba la casa blanca que había construido años atrás para quedarse allí el resto de su vida.
No le gusta la suficiencia del narrador omnisciente, ni la de la Iglesia, ni la de los científicos. Odia a los políticos de izquierda y de derecha; odia a los conductores que recorren las calles a toda velocidad atropellando al que se les atraviese, y dice que en el libro que está escribiendo a esos cafres los va a matar. Odia la reproducción, que produce tantos feos y tantos pobres. Una noche, cuando caminábamos por la avenida Jardín del barrio Laureles, una niñita que vendía dulces con su papá se acercó a Brusca y le preguntó a Vallejo si era un niño o una niña. Con emoción, casi con lágrimas, Vallejo le contestó: “Es niña, pero qué inteligente que eres, hermosa”. Seguimos caminando y me dijo que en su próximo libro el narrador será un loco de verdad, porque el anterior, el de sus novelas, el de sus ensayos, es un aprendiz de loco, un pobre diablo.