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el 9 de abril en la provincia

La historia del 9 de abril en un país centralista como Colombia quedó apenas consignada para el recuerdo como “el bogotazo” y nunca como “la revolución” que vivieron pueblos enteros a lo largo y ancho del país, de una manera anárquica pero estructurada sobre las bases que Jorge Eliécer Gaitán le había dado al “pueblo”, a esa masa uniforme que lo seguía con fervor porque simbolizaba la antioligarquía, el antilatifundismo y el anticlericalismo. Bogotá fue destruida e incinerada en muchas manzanas de su núcleo central y centenares de muertos sirvieron para adornar, con horrendas fotografías y las crónicas de más de 50 periodistas internacionales que se encontraban acreditados para enviar sus reportes al mundo sobre la Conferencia Panamericana que presidía el general George Marshall. Pero si ese viernes 9 de abril fue cruento en la capital colombiana, el remezón de la muerte del caudillo se sintió a lo largo y ancho de la patria por donde había dejado la huella de su verbo y su deseo de cambiar al país oligarca y latifundista, que, unido a la Iglesia, manejaba sus estructuras.

Desde hace 70 años, las crónicas y recuentos periodísticos sobre ese momento, en que se quiebra la historia del país y se le abren las fauces a la violencia interpartidista, han estado centrados en Bogotá, donde entonces se editaban los diarios de circulación nacional y desde donde se ha querido mirar al resto del país como un territorio provinciano, lejano y desechable. Pero aquel 9 de abril de 1948, el asunto fue peor y pudo haber sido gravísimo donde en vez de surgir espontáneamente hubiese estado conducido por algo más que la venganza. Desde Barranquilla hasta Tuluá, desde Caicedonia hasta Barrancabermeja, “la revolución” se apoderó en horas de muchas municipalidades siguiendo el esquema organizativo que Gaitán le había dado a sus huestes políticas, pero atizados con consignas incendiarias gracias al vértigo que las emisoras, tomadas por la protesta, provocaban dando instrucciones de cómo generar las estructuras de la Colombia que estaba naciendo en medio de los incendios, los saqueos y la frustración de los incultos.

En Tuluá, un vendedor de quesos de la galería, León María Lozano, pasó a la historia, y me sirvió para escribir sobre su gesta en la novela “Cóndores no entierran todos los días,” porque al ver que la turbamulta marchaba por la carrera 26 rumbo a quemar el colegio de los salesianos, salió desde su casa llevando en la mano derecha un taco de dinamita y en la izquierda un cigarrillo encendido y la paró en seco evitando lo que sí pasó en Barranquilla cuando las huestes gaitanistas, luego de saquear las ferreterías se fueron a la iglesia de San Nicolás y le pegaron candela. Era un sentimiento de venganza que cobraba a los dueños del poder, la iglesia y los conservadores, el asesinato de su líder, quien los había señalado por años como los culpables de la situación que se vivía en Colombia, del desequilibrio social y de la pobreza extrema.

Por eso la turba enloquecida se fue en Armero a buscar la iglesia parroquial, después de saquear también, como en todo el país, las ferreterías y los almacenes donde pudieran encontrar herramientas y machetes, y en un acto de crueldad suprema asesinaron al cura Pedro María Ramírez, el mismo que el año pasado el Papa Francisco elevó a los altares en la visita que hizo a Colombia. Ese mismo día, en Alvarado (Tolima), también las huestes vengadoras de Gaitán habían matado al padre Simón Zorroza. Era una explosión de ira contra la Iglesia como lo fue contra los periódicos conservadores. Por esos quemaron el palacio arzobispal en la Plaza de Bolívar y las oficinas del periódico La Defensa en Medellín y de El Siglo en la capital, aunque en Bogotá no se daban cuenta ni había registro de lo que sucedía en la provincia aunque era desde allá, a través de las emisoras que los revolucionarios se alcanzaron a tomar, que trasmitían los hechos que se vivían en las calles bogotanas y daban detalles de como la protesta se volvió motín cuando los presos salieron de las cárceles y se generalizó el saqueo.

Curiosamente no fue en Bogotá, el epicentro de la revuelta, donde se pudo instalar una Junta Revolucionaria que funcionara como sí lo hicieron en casi 100 municipios del país dando paso a una revolución en todo el sentido de la palabra. La Junta de Bogotá, que integraban Jorge Zalamea, Adán Arriaga Andrade y Gerardo Molina no pudo sino reunirse en la Quinta Estación de Policía, donde estaban los únicos revolucionarios armados con los fusiles de dotación oficial, los policías liberales. Pero en Peque o en Puerto Tejada, en Riofrio o en Barranca, en Natagaima o en Bolombolo, las Juntas Revolucionarias se tomaron el poder municipal, se aliaron con alcaldes amigos o removieron a los mandatarios conservadores y, sobre todo, trataron de poner orden en los restos que había dejado el caos en que se precipitaron de distinta manera las distintas ciudades en donde la venganza gaitanista surgió espontánea y desbocadamente.

En el Viejo Caldas, algunos municipios donde los conservadores eran mayoría o dueños del poder económico, trataron de contrarrestar la revolución que había florecido en muchos de los poblados cafeteros y alcanzaron a montar Juntas Cívicas que hicieron casi lo mismo. Pero allí, como en todas las ciudades gobernadas fugazmente por los revolucionarios, la esperanza estuvo puesta no en las armas que los policías municipales o departamentales pudieran entregarles a los liberales, sino en la llegada de los soldados del ejército que respaldaban al gobierno de Ospina Pérez, que 12 horas después del asesinato de Gaitán y, mientras Bogotá ardía, había sido capaz de convencer a los jefes liberales antigaitanistas de formar un gobierno de coalición nacional y tratar de recuperar el control que se había perdido en tantos municipios.

En algunos de ellos la revolución alcanzó a durar hasta 10 días como en Barrancabermeja o tan solo un par como en Buga, Armenia o en Pereira. El puerto petrolero tenía organización sindical, la hoy capital del Risaralda tenía el liderazgo del jefe político liberal Mejía Duque y la del Quindío a Óscar Gómez. Y, como las actuaciones gubernamentales una semana después llevaron a disolver las policías municipales y departamentales en donde sus miembros liberales mostraron simpatías revolucionarias, el poder de las armas acudió en apoyo de los liberales acomodados burocráticamente en ministerios, gobernaciones y alcaldías de un gobierno como el de Ospina Pérez que seguía siendo conservador y no a las Juntas Revolucionarias que fueron disolviéndose con el paso de las horas. El gobierno de Bogotá había ganado de nuevo así le hubiese costado muchísimo en vidas y bienes.

Un año después, los conservadores ya habían aprendido de la revuelta y en medio de ella distinguieron quiénes eran los verdaderos jefes de su partido que podrían oponerse a una repetición de la revolución liberal, buscaron entonces a los León María Lozano, a los chulavitas y a los pájaros, los armaron de pueblo en pueblo con los revólveres y las escopetas que repartían, desbarataron el gobierno de coalición nacional y comenzaron oficialmente 9 años de batallas interpartidistas en un período cruento que los historiadores terminaron por llamar “La Violencia”. Los godos en el país andino, los liberales en las planicies del Llano. Es en ese marco que crecen entonces mis personajes de novela y el país, sometido a una censura de prensa estricta, tiene que apelar a casi un centenar de narraciones variopintas que solo buscaban que lo vivido no se olvidara y que, obviamente, no serían admitidas por el centralismo bogotano puesto que hacían parte en su gran mayoría de la realidad de una provincia que prolongó la tragedia del 9 de abril por campos y veredas mientras ellos, los bogotanos, reconstruían su ciudad y le echaban tierra al recuerdo.

Columna de Flash abril 5 de 2018

Yo puedo aplicar que en los tiempos en que yo berreaba, no ocurrían ciertas cosas, o más claro, no eran tan evidentes
1- Se ha puesto de moda que determinadas mujeres consideran acoso sexual, una mirada, un piropo subido, una palmadita, una insinuación o una invitación normal.  Parece mentira pero esto puede costarle el puesto a más de un jefe.
2- Las constantes muertes con rayos.
3- Los centenares de niños (a) violados sin que haya un  castigo ejemplar,  a quien  ejecuta ese acto infame.
4- Tanta bulla con el sarampión, si en mis tiempos siempre estaba ese mal en todas las casas.
5- La pelea de la Reina de España, con su reina plebeya.
6 – Ahora todos los males que ocurren se los achacan a los venezolanos, a Uribe.
7 – La cantidad de extranjeros que se están portando mal.
A raíz de la crónica del Flash, que escribí sobre las bondades del viagra y su aniversario, recibí cuatro mensajes de señoras de diferentes regiones, en donde alaban el producto ecuatoriano, MERO MACHO, que según ellas es mucho mejor que el viagra, y es producido con frutas.
El mismo día que recibí los mensajes, leí en la prensa que en cartagena, centenares de productos de MERO MACHO, fueron decomisados, por no tener el sello del Invima, y tal vez por eso es que las señoras están protestando.
Les están quitando parte de su felicidad.
Hoy es un día muy grato para mí, ya que le haré una visita especial al maestro Chelo de Castro, a su casa.  Chelo, es el  periodista más longevo del mundo, que todavía está activo. Todo un honor para mi esta charla.
Me acompañará el colega, Agmeth Aguirre.

Columna de flash abril 3 de 2018

Hace 20 años aparecieron en el mundo, unas pastillas que han sido de gran ayuda para la felicidad sexual en personas, que por razones de edad les llegó su jubilación en ese aspecto: El Viagra.
Antes del Viagra, fueron famosos algunos estimulantes sexuales, como la célebre “Machaca”, que era un bicho que se encontraba en las selvas tropicales, y que decían que era super efectivo, tanto así, que era difícil buscarle la terminación del efecto.
En Cali, durante mucho tiempo, se hizo famosa una supuesta doctora llamada, Carmen la médica, porque vendía unas yerbas denominadas, la “Bien te veo” que decían que era fantástica para la impotencia.
Otras ayudas para los que estaban en plan de retiro eran: las sopas de tiburón, un baño de mar en horas pico, y las otras que promocionaba mucho en la boquilla de Cartagena, “La negra Pastora”.
Volviendo al Viagra y su aniversario, no todo fue color de rosas para algunos practicantes. Lamentablemente dos o tres personas que llegué a conocer tuvieron problemas cardíacos y fallecieron.
Pero no amarguemos el aniversario del Viagra, porque de todas maneras le ha traído felicidad a millones de Play boys, que ya están entrando a la decadencia.
Nota adicional: En el libro que estoy escribiendo de grandes entrevistas, el sexólogo José Manuel González, tiene interesantes observaciones, sobre el tema de la estimulación sexual, en hombres ya maduros.

Nos van a meter el dedo

El teflón que cubre al Registrador y al Consejo Nacional Electoral sirve para que ningún congresista ni candidato presidencial se preocupe por las peligrosas medidas que han estado volviendo realidades. Así como pasó sin pena ni gloria, y sin denuncia formal ante la Cámara,  el hecho de que violaran la Constitución con el empadronamiento ideológico el 11 de marzo, ahora han resuelto o descararse, y hacerle campaña al voto en blanco, o equivocarse garrafalmente volviendo la opción del voto en blanco una candidatura presidencial y enredarse al  darle trato de tal.

En el tarjetón presidencial de diez casillas han puesto dos para el voto en blanco. Una dizque para incluir a los que se inscribieron como grupo representativo de ciudadanos que promueven el voto en blanco y otra para el voto en blanco en sí. Tanta torpeza en la interpretación de la ley no puede darse junta y en los mismos funcionarios. Así empadronaron ideológicamente a 10 millones de colombianos. Ahora promueven el voto en blanco pero seguramente no saben si las dos casillas las van a valer como totalidad de votos en blanco o las van a contar por separado cuando sean tantos que se les venga encima el escaparate.

¿Y como harán  si llegare a ocurrir que en la primera vuelta el segundo clasificado resulte ser el voto en blanco, es decir la sumatoria de las 2 casillas?. ¿ Dirán que los que valen para competir en la segunda vuelta son solo los de la casilla que reconocieron como partido y no  la sumatoria de todas 2 ? Y la segunda vuelta entonces sería entre el voto en blanco a quien le dieron reconocimiento de candidato y el que haya sacado el primer puesto ?

La embarraron una vez más y  en materia gravísima, pero como somos colombianos nos vamos a volver a dejar meter el dedo en los ojos, en la boca o más abajo también, como lo hicieron el 11 de marzo.

@eljodario

Crónica de Flash. Mis recuerdos con Mario Moreno «Cantinflas»

cantinflas con edgar garcia

Era un sueño de niño que con el tiempo parecía inalcanzable: conocer el famoso cómico. Ya siendo un periodista de cierta categoría, traté de muchas maneras de conseguir que aceptara venir a Cartagena, colombia, para participar en eventos benéficos.

El médico Juan Zapata Olivella hizo alguna gestión, pero fracasó. También el apoderado taurino Manolo Lozano, y un compadre suyo, el entrenador de boxeo Pancho Rosales. No había forma de que Cantinflas me parara bolas.

Sin embargo, hice un último intento y escribí al Embajador de Colombia en México – Ignacio López De Brigard—Y Albricias, Mario Moreno me contestó. En la carta decía que aceptaba gustoso la invitación y me avisaba la fecha. Pero pasaba el tiempo y no volví a tener comunicación con él hasta cuando fue invitado por el festival de cine de Cartagena y el cómico le comunicó a Víctor Nieto que tenía un compromiso conmigo. Y Víctor me dio la noticia pero con este recado. “Tendrás el honor de recibir a Cantinflas y hacerle una fiesta homenaje al día siguiente de su llegada pero debes cubrir los gastos”. No hay problema, Víctor, -le respondí…

Con semejante oportunidad, pensé para mis adentros, tendría que ser un fiestonón! Y así fue. Invité a más de cien personas que comieron y bebieron hasta el amanecer. El show musical estuvo a cargo de una orquesta de mujeres, del trompetista cubano “Chocolate Armenteros”, el Mago Borletti, y dos orquestas de salsa. Cantinflas llegó un día antes de la fiesta y lo fui a buscar al aeropuerto, vino con su secretario una persona de edad mayor como él.

El cómico ya tenía 75 años pero lucía muy bien con sus varias cirugías a cuestas. Usaba suéteres especiales para poder tapar bien el cuello y botas de vaquero. Me pareció muy serio, tanto que en la mitad de la fiesta alguien gritó “¿Cuándo vas a hacer de Cantinflas?”. Eso fue como un relámpago. Se transformó. Tomó el micrófono y comenzó a hacer su personaje durante media hora.

La comida era Paella para todos. Me fue suministrada sin costo alguno para cien personas por “Patacón” Benitez, quien igualmente me dio el servicio, lo hizo porque con la presencia del actor inauguró su Nautilus. El whisky el célebre “Perro” Villalobos, llamado “el rey del chance”. Él puso una exigencia daba todo el trago si yo me comprometía sentarlo al lado de Cantinflas. Empeñé mi palabra y cuando apareció vestido con vestido de ala inglesa, corbatín de mariposa, los labios como unas llantas, y vestido de verde de arriba abajo- parecía un artista tropical. Le causó mucha gracia al anfitrión. Hice una mezcolanza entre los invitados.

Ahí estaban periodistas como Germán Santamaría, la ex canciller María Emma Mejía, el alcalde y el gobernador, los comentaristas deportivos de moda, entre ellos Napoleón Perea Castro, quien filmó toda la fiesta, cinta que tiene guardada su familia. Cuando la fiesta estaba tomando cuerpo Cantinflas me hizo saber que tenía hambre y la paella no llegaba. Se lo manifesté al cocinero del Nautilus y lo que ocurrió parecía calcado de una película de Buñuel.

El chef y tres meseros cargaron la descomunal olla se la pusieron enfrente a él como diciendo “escoja usted” aquello me pareció ridículo. Hubo varios episodios dignos de recordarse, cada persona invitada quería tener un recuerdo fotográfico de Cantinflas y se hizo una fila. Hasta cuando él dijo “ya basta”. Entre los invitados se encontraba el dueño de una casa de citas de nombre “el niño de oro”. Él se llamaba Nicolás Vásquez y le decían: “el niño de las monjas” porque había sido chofer de un convento. Cuando hizo la cola para la foto le expliqué a Cantinflas quién era- “¡doctor Moreno, este caballero tiene un lugar de ochenta mujeres muy ricas!”.

“¡Tantas para mi solito!”, bromeó el cómico.

“Sí, – afirmó Nicolás Vásquez muy serio. –

“Edgar- acotó Cantinflas-, arregla todo para mañana.

Solamente iremos tú, yo y mi secretario”.

Al día siguiente, todo estaba listo en el niño de oro para su llegada. Todas las “damas” se habían arreglado para la ocasión. Y habían contratado una banda de viento. Fui a recoger al cómico a las doce del día y me contestó con estas palabras: “Señor Edgar qué buena fiesta. Ojalá pueda corresponderle algún día en México. Usted llama por lo de las chicas?”.

Sí, doctor Moreno, respondí con solemnidad.

“Edgar, ¿usted sabe qué edad tengo yo?- No…”pues bien tengo 75 años y ya yo no estoy para esos trotes”.

Se quedó Nicolás Vásquez con su fiesta arreglada.

Por razones de espacio no publico todas las atenciones que tuvo Cantinflas conmigo en México, en tres viajes posteriores que hice.