VENI CHARLEMOS
Por Jimena Toro Torres
Este 2026 el día internacional de la mujer coincide con la fecha electoral al congreso de la república y es un buen momento para recordar las luchas y conquistas de quienes nos antecedieron: desde quienes exigieron el derecho al voto hasta las que abrieron puertas en universidades y escenarios gubernamentales y políticos, porque ese reconocimiento enmarca lo que significa la sororidad, que no puede convertirse solo, en una palabra bonita y de moda para compartir en redes sociales; su significado debe ser una práctica cotidiana que exige coherencia.
No basta con repetirla cada vez que el calendario marca el 8 de marzo. La sororidad se demuestra en los gestos pequeños y en las decisiones grandes: cuando escuchamos sin juzgar, cuando recomendamos a otra mujer para un puesto, cuando defendemos su trabajo, cuando creemos en su historia, cuando rechazamos los ataques misóginos, esa hermandad consciente entre mujeres.
La verdadera sororidad implica escuchar sin juzgar y respaldar sin condiciones: un principio básico que debería unirnos más allá del nivel social, edad o profesión. Todas hemos enfrentado obstáculos, invisibilización o violencia en distintos grados, y eso es realmente lo que debería unirnos
Sin embargo, aunque el 8 de marzo se nos despierta a las mujeres ese sentimiento de unión, a lo largo de los días lo olvidamos, basta con ver las redes sociales y las criticas y juzgamientos constantes que encontramos en historias cotidianas:
“un hombre asesino a sus dos hijos en Brasil porque descubre la infidelidad de su esposa”, y todas salimos a criticar a la mujer infiel y no al desquiciado hombre que no midió sus actos, o la historia de TilTok, cuando un grupo de jóvenes que se identificaron como “mujeres de derecha” y expresaron ideas que muchos vieron como una minimización del feminismo y de la lucha histórica por los derechos de todas. En lugar de tejer puentes, el clip fue objeto de críticas, burlas e incluso ataques personales entre mujeres, que se atrevían a comentar en esas redes sociales desconociendo las luchas colectivas que lograron derechos laborales, políticos y sociales para todas
Y más reciente mente, en un reality de la televisión colombiana, donde una mujer es atacada verbalmente por afirmaciones que hace su esposo y las demás mujeres participantes se unen al misógino y las otras deciden no intervenir. Episodios como estos, no nos ayudan; más bien alimentan la misoginia y la división social que, en última instancia, debilitan nuestras propias causas.
Hoy quiero invitarlas a todas, a elegir no participar en ese juego, porque la verdadera sororidad está en celebrar los logros ajenos sin sentirlos como amenaza. En acompañar a otras mujeres en el error en lugar de exhibirlo. En comprender que el éxito de una abre camino para muchas más.
Si queremos un cambio real, debemos empezar por nosotras. Que nuestra voz no sea para señalar, sino para sostener. Que nuestras diferencias no sean motivo de distancia, sino de aprendizaje. La sororidad no es discurso: es acción diaria, valiente y consciente. Y cuando la vivimos de verdad, transforma no solo nuestras relaciones, sino también el mundo que habitamos. Este año las invito a celebrar con menos flores y más sororidad. Feliz Día Internacional de la Mujer


















