Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, en el Latam Fintech Market 2026, reveló que 3 millones de colombianos quedaron fuera del crédito formal y el 79% de los colombianos sigue usando efectivo. Por eso, dijo que estas personas “son invisibles” para el sistema financiero y terminan presas de los prestamistas, como el “gota a gota”. Y las tasas de intereses son exorbitantes, por ejemplo, cerca de 382% para personas y 666% para empresas.
¿Qué hace falta para que se destraben las barreras que de la industria fintech en Colombia?
“Hicimos unos esfuerzos grandes en el Gobierno pasado, con quien no tenía un interés genuino en que esto saliera bien, no desde la malicia, sino desde el desconocimiento. Creo que el cambio sustancial con lo que estamos viendo en este Gobierno es que ahora hay una voluntad decidida de la clase política de incentivar esta industria, porque han entendido que incentivarla significa promover la competencia, la innovación y la inclusión”.
Insistió en la necesidad de revisar la tasa de usura. ¿Por qué no se acaba el “gota a gota” que afecta a esos colombianos que no pueden acceder al sistema financiero formal?
“Tristemente, es un fenómeno que solo crece en los últimos años. En la medida en que lo continuemos ignorando, seguirá mostrando la cara más violenta de Colombia, la que más excluye a los ciudadanos menos favorecidos. Y eso es algo que tiene que acabar. El gota a gota es una realidad ineludible para millones de colombianos hoy. Es la única forma de acceder a un financiamiento que necesitan.
Y el Estado colombiano, de manera histórica, tomó la decisión de permitir de manera subrepticia que ese mecanismo de financiación existiera. Estamos viendo colombianos exportar este modelo a países de la región como Ecuador y México. Es tan grave, tan rentable para los bandidos lavar activos a través de este medio. Y eso no va a cambiar por una decisión de la banca o de las fintech, ni cambiará simplemente por una decisión de financiar. Esto empieza si los políticos cambian, deben tener la valentía de dar discusiones difíciles, de acompañar en educación financiera a los ciudadanos y explicarles que la tasa de usura da créditos más baratos, pero da muchos menos créditos. Tenemos que pensar no en quién hoy tiene, sino en el que no estamos viendo, el que está preso del gota a gota”.
Es una barrera para las personas que quieren entrar al sistema financiero, pero no pueden acceder a un crédito. ¿Cómo se explica esa exclusión?
“Sí, también hay ahí una barrera porque a veces la persona quiere entrar al sistema financiero y no puede. Y la gente no entiende por qué no puede. Por ejemplo, que un reporte en una central de riesgo significa casi que la exclusión financiera. Y creen que ahí básicamente hay detrás un tipo con un sombrero de monopolio diciendo: ‘No le quiero prestar a estos’. Pero el sistema está diseñado para que no puedan prestarles.
Tenemos una tasa de usura que no se acomoda a la mayoría de los colombianos, que tristemente viven en la pobreza, son informales y no tienen bienes o activos, pues son esas personas a las que les estamos poniendo una condición extrema de vulnerabilidad”.
También plantearon el desmonte del 4×1.000. ¿Pudieron hablar con el ministro de Hacienda sobre eso?
“Hemos tenido unas conversaciones fructíferas con el Gobierno para desmontar esta barbairdad del 4×1.000. El Congreso también está promoviendo proyectos de ley en este sentido, y creemos que el momento es positivo.
Tenemos un Gobierno decidido a simplificar el laberinto kafkiano (absurdo) tributario en el que hemos quedado en Colombia y, en la medida en que tengamos esa voluntad, las discusiones que antes le fueron vedadas, como el desmonte gradual y progresivo del 4×1.000, se verán operativizadas”.
















