
El apretón económico que vendrá luego de la pandemia debe traer reformas sustanciales, deben revivirse debates como el de unificar el congreso en una sola cámara, debe reducirse su número a un máximo de cien, actualmente son más de doscientos entre Senado y Cámara, que básicamente discuten y hacen lo mismo, los proyectos debatidos en Cámara luego pasan al Senado a repetir su discusión, el congreso es una vena rota, poco operante, poco útil, el país está lleno de leyes que muchas veces nadie cumple; Asambleas departamentales y Concejos municipales igual, son fortines politiqueros utilizados por sus integrantes para sacar tajada de los gobiernos regionales con la amenaza de hacer “control político”, nada se paraliza si los cierran, Contralorías y Personerías son otro despilfarro, sus titulares son elegidos por políticos para que “vigilen” gobiernos que ellos eligieron y en los que tienen cuotas burocráticas.
El presidente Duque parece signado por la fatalidad, en medio del desocupe de la cuarentena, la gente comenzó a cacharrear y encontró cédulas falsas como beneficiarios del programa ingreso seguro, lo que de inmediato avivo los ánimos de los militantes de la Colombia humana que están convencidos que le robaron el triunfo a Petro, en redes lo fustigan de manera implacable, en casi dos años de gobierno no logra conectar con la opinión, el país no le cree, lo percibe como un improvisado puesto ahí por otro para seguir sus instrucciones, su gobierno claramente favorece a los más poderosos.

















