
Con contadas excepciones las campañas electorales se hacen con mucha plata, el ejercicio de la política se ha encarecido demasiado por culpa de los mismos candidatos, acostumbraron a sus seguidores a proveerlos de muchas cosas a cambio del voto, el elector antes de votar pregunta “como voy yo” , la gente esta convencida que el político gana mucho dinero, que llega al poder o a una corporación no para resolver los problemas de nadie, sino para enriquecerse, por eso le piden tanto; en medio de este mercado persa en que han convertido la política, son atípicos los casos de gente que sale más pobre de los cargos, conozco de manera fehaciente dos , el de John Maro Rodríguez y el de Gustavo Petro, el primero gozaba de una confortable estabilidad económica en la radio, a la que renuncio ilusionado en cambiar las costumbres de la clase politiquera local, le hubiera ido mejor quedándose en el periodismo, no cogió un peso de lo público pero muy pocos valoran eso, igual le ocurrió a Petro, nadie cree que es un hombre sin recursos económicos que vive de su sueldo como congresista, no hizo negociados, no pidió coimas pero ha sido perseguido como el peor de los criminales. La gente en el clímax de su ignorancia publica el video en el que aparece contando plata como la prueba reina que lo gradúa como bandido, desconociendo que una donación legal para campaña no es delito.

















