Me gusta cuando alguna autoridad se pronuncia sobre los abusos en las redes sociales, como en los recientes casos del niño ambientalista amenazado de muerte y el que afirmó “que había que matar al cerdo”, este último seguramente no tendrá ningún castigo por lo genérico del señalamiento, fue el fiscal general el que asumió que se refería al presidente Duque, bautizado así por el caricaturista “matador”. En las redes se insulta y calumnia con pasmosa facilidad, se le endilgan delitos a la gente por los que ninguna autoridad judicial los ha condenado. La calumnia es un delito grave y las autoridades deben castigar ejemplarmente a quien incurre en esta práctica, las redes no tienen patente para acabar con la dignidad de nadie. También hay mucho resentimiento y odio, ni siquiera las dificultades de salud de alguien los conmueve, se ensañan deseándole la muerte como viene ocurriendo con el ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo internado en el hospital militar por el Covid y en Facebook le desean “que muera pronto que el infierno lo espera para que responda por sus crímenes”; Trujillo fue el primer alcalde popular de Cali, tuvo un desempeño aceptable en la administración y ningún escándalo de corrupción empaño su mandato, ha trasegado por importantes cargos públicos donde no ha tenido ninguna dificultad, no se conoce de ninguna acusación por matar a nadie, como lo aseguran irresponsables en las redes. En otro tema se divulgó otro contrato del alcalde Ospina en plena pandemia por 12 mil millones para hacer unos palcos vip en el estadio.
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