La ultraderecha tiene una mirada sesgada y retorcida para interpretar la gran revuelta que vive el país, cada que hay destrozos y bloqueos señalan a la izquierda como la responsable, hacen lo del avestruz con tal de no ver la realidad objetiva de las cosas; el gran detonante del estallido popular lo acciono el presidente Duque al insistir en ponerle impuestos a la comida en plena pandemia, su torpeza fue descomunal, la gente venia agobiada por la crisis de desempleo y pobreza que incrementó el virus y él le coloco la cereza al pastel de las tragedias; tampoco es cierto que Petro promueva la destrucción y el caos, tan pronto el presidente retiro la reforma tributaria el líder de la Colombia humana hizo un llamado a levantar el paro. Aunque los reclamos son justos, la furia irracional de algunos ha empeorado las cosas, gracias a los bloqueos y el vandalismo muchas empresas han cerrado generando más desempleo, la destrucción del sistema masivo de transporte ha ocasionado enormes dificultades a la gente de los sectores populares que es la que utiliza este servicio, la protesta se desbordó generando hechos atroces de lado y lado, floreció la brutalidad policial en su máxima expresión secundada por civiles armados que han atacado a bala a los manifestantes. Es una torpeza de la dirigencia política atribuir el estallido popular a causas externas, los grandes culpables son ellos que se dedicaron a repartirse el botín con los gobiernos de turno, vienen saqueando al estado hace muchos años y de ahí sacan la plata para comprar los votos y hacerse reelegir con discursos y promesas mentirosas.
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