Hace tiempo se viene hablando de lo inoperantes que resultan los Concejos municipales y las Asambleas departamentales, son entes paquidérmicos y burocráticos que se constituyen en otra vena rota para los gastos de la nación, su accionar es intrascendente, una vez electos conforman “mangualas mayoritarias” al servicio incondicional del gobernante para votar a “pupitrazo limpio” todos los proyectos de las administraciones y cogobernar. los mandatarios compran su silencio a cambio de participación burocrática y jugosos contratos, igualmente los concejales y los diputados son los encargados de elegir a los personeros y contralores para ejercer control a las administraciones, lo que obviamente resulta un chiste.
En Cali el Concejo aparte de inoperante perdió todo rubor, de manera abierta renunciaron a su función de control político oponiéndose a la citación a una funcionaria del gobierno municipal encargada de la destinación de cuantiosos recursos para el manejo de la pandemia, el periodista EDGAR BUITRAGO sostiene que hubo exagerados sobrecostos en la facturación de los mercados, la actitud de los concejales es sospechosa y descarada, su servilismo y entrega al alcalde pueden demostrarla cerrando filas en defensa de la administración en las plenarias del Concejo, no prestándose para ocultar situaciones que pueden ser irregulares, claro que la desvergüenza es compartida el alcalde debe ordenarle a sus funcionarios que den la cara al Concejo y a los medios , no están manejando plata de sus bolsillos, son dineros públicos, ¿si las cuentas están claras cual es el temor?


















