
No tengo duda que los motivos de las protestas de los últimos meses son plenamente justificadas, pero una cosa es una cosa y otra muy distinta aplaudir o justificar las salvajes agresiones a humildes policías que no hacen otra cosa que cumplir con su deber, muy cierto es que esa institución se ha ganado el rechazo de buena parte de la población por sus reiteradas demostraciones de salvajismo y abuso de autoridad, las escenas repetidas de policías golpeando sin compasión a un muchacho ya reducido y dominado nos enervan a todos, no es bueno tampoco ver a unos policías que representan autoridad acorralados, perseguidos y humillados por los jóvenes de las manifestaciones como ocurrió recientemente en Bogotá, los uniformados han debido responder con contundencia las agresiones, sin abusos pero si sentando un precedente de autoridad; el torpe error que causó la muerte de Dilan Cruz los tiene atemorizados y reaccionan tardíamente a los ataques, es contraproducente que se les pierda el respeto a ellos que están capacitados y prestos para actuar con rigor en casos como estos, además esos agentes también son de origen popular, ningún muchacho de clase alta se mete a policía raso, muchos llegan ahí buscando solucionar su problema de ingresos y supervivencia, es absurdo el pueblo atacándose entre sí.
Del error que causó la muerte a los niños en Bogotá, debe sacarse una enseñanza, todo medicamento debe revisarse con rigor y leer antes de ser ingerido.

















