
Una de las facetas que mas admiran los uribistas de su líder, es su talante altivo, siempre dispuesto a la confrontación, así logro remontar las encuestas en su primera candidatura presidencial, ofreciendo bala a los guerrilleros, sus más altos niveles de popularidad fueron en las confrontaciones con el presidente Chávez, a muchos les gusta un líder así, dispuesto a darle en la cara a cualquiera, cual “rufián de barrio” como lo califico alguna vez el presidente Santos; los entrenadores de futbol sostienen que a los equipos ganadores no hay que hacerles cambios y esa parece ser la premisa que aplican en el Uribismo, “al pueblo le gusta eso” y Duque obediente sigue el libreto, sin resolver nada aquí, dedica sus mayores esfuerzos a atizar la confrontación con el presidente Maduro y de inmediato repunta en las encuestas de popularidad, es decir, la estrategia si funciona, los problemas del vecino, son distractores para que sus gobernados se olviden de los propios, como la formula es exitosa, el canciller Carlos Holmes empezó su campaña presidencial por ahí, atacando a Maduro, “esos son los líderes que necesitamos” repiten orgullos los Uribistas.
Son Varios los episodios recientes de abuso de autoridad, el más sonado el de la multa exagerada por las empanadas, el otro el de un señor al que se le cayeron los pantalones cuando le hicieron quitar la correa en el detector de metales en el aeropuerto, la multa es arbitraria y millonaria.

















