A JUAN GOSSAIN le ocurre lo que a los expresidentes, una vez retirados pontifican de la forma en que deben hacerse las cosas; el famoso periodista dirigió treinta años una poderosa cadena radial a la que posiciono en el imaginario popular como Radio Casa de Nariño por ser la vocera de la verdad oficial, fue siempre muy cuidadoso de ir por el camino del medio tratando con guante de seda los hechos escandalosos de todos los gobiernos, nunca denuncio nada, nunca enfrento a ningún corrupto del estado, su misión era apaciguar los hechos que afectaran la imagen del poder, no podía hacer otra cosa y el así lo entendió cuando acepto dirigir un medio cuyo dueño es un poderoso industrial con grandes intereses económicos en todos los gobiernos, los patrocina, los ayuda a llegar al poder para luego beneficiarse con exenciones tributarias y demás gabelas para sus empresas, es decir el medio se convierte en un apéndice del poder y no hay ningún interés en ejercer un periodismo libre sino en cuidar sus intereses económicos, eso ocurre cuando los medios de comunicación son monopolios de conglomerados económicos que generalmente actúan en descarado contubernio con los políticos. Idéntica actuación cumplió DARIO ARIZMENDI, circunstancias iguales, cadenas muy poderosas “fabrican estrellas” de la comunicación, los promocionan como revelaciones del periodismo para ponerlos de ventrílocuos de todos los gobiernos, ellos aceptan gustosos, pues les pagan muy bien, sacrifican la esencia del periodismo convirtiéndose en áulicos de los mandatarios a cambio de solvencia económica.
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